En la mañana de hoy, el Restaurante “El Pellizco” ha sido homenajeado por su victoria en el IV Concurso “Michirón de Oro”, un evento celebrado el pasado 26 de junio que destaca la excelencia en la elaboración de este emblemático plato cartagenero. El reconocimiento fue entregado en el propio local del restaurante, ubicado en la calle Cuatro Santos, en la esquina con calle del Aire, en Cartagena. Raúl Sáez, propietario del establecimiento, recibió el galardón de manos de Yayo Delgado, Director de Comunicación y Relaciones Externas de Estrella de Levante, la marca patrocinadora del concurso.
Un Acto de Reconocimiento y Proyección Regional
La ceremonia comenzó con unas palabras de Tomás Martínez Pagán, cofundador del concurso, quien expresó su satisfacción por el reconocimiento a un joven novillero y hostelero como Raúl Sáez. Martínez Pagán también destacó la creciente proyección del evento y anticipó que, en su quinta edición, el concurso podría alcanzar un nivel regional. Para lograr este objetivo, la Asociación ‘Michirón de Oro’ de Cartagena y la Asociación ‘Michirón Gourmet’ de Murcia se hermanaron hace cuatro meses, con la intención de unir fuerzas y ampliar el alcance del certamen.
Por su parte, Yayo Delgado enfatizó la importancia del concurso para la cultura y la gastronomía local, mencionando el papel esencial de eventos como este en la promoción de la hostelería cartagenera. “Es un concurso que ha crecido mucho, lo cual ha ocasionado que más empresarios se involucren para potenciar la hostelería de Cartagena”, afirmó.






Un Galardón con Sabor a Tradición
Raúl Sáez, visiblemente emocionado, agradeció el reconocimiento. “El secreto de mi local es que está especializado en servir carne y embutido de toro de lidia”, comentó. Sáez también dedicó el premio a su madre, Loli, dueña del restaurante La Fortaleza, quien le enseñó el arte de la cocina. Como parte del galardón, recibió una escultura que representa una cazuela de michirones y un surtido de cajas de cerveza proporcionadas por Estrella de Levante.
Moncho Galindo, cofundador del concurso y miembro del jurado, intervino para explicar las particularidades del michirón cartagenero, que se diferencia de otras versiones de este plato típico. “El michirón cartagenero es muy distinto, ya que lleva ingredientes como patatas o sobrasada”, explicó Galindo, resaltando el carácter único de la receta local.
Además, Galindo aprovechó la ocasión para recordar a Federico Trillo, quien contribuyó a popularizar los michirones hace varias décadas organizando degustaciones en su casa de Cabo de Palos cada agosto. Esta mención subrayó el arraigo del michirón en la cultura cartagenera y el legado gastronómico que Trillo ayudó a forjar.
La Hostelería Como Motor del Turismo Gastronómico
El acto culminó con la intervención de Beatriz Sánchez del Álamo, concejala de Turismo, quien destacó la importancia de la hostelería en la promoción turística de Cartagena. “En la actualidad, el 60% de los visitantes eligen sus destinos turísticos por la oferta gastronómica”, comentó, subrayando que eventos como el Concurso “Michirón de Oro” son fundamentales para consolidar a Cartagena como un destino de referencia en el turismo gastronómico.
Un Encuentro para Celebrar la Gastronomía Cartagenera
El evento contó con la presencia de destacados representantes del ámbito local, como José Francisco Rodríguez, Delegado de zona de Cartagena de Estrella de Levante; Ana Correa, presidenta de COEC; Eduardo Alonso, director de El Corte Inglés; y Paco Franco, Cronista Oficial de Cartagena, entre otros. Alrededor de medio centenar de personas se reunieron para disfrutar de una degustación de michirones ofrecida por El Pellizco, donde pudieron apreciar la calidad y autenticidad de este plato tan representativo de la gastronomía cartagenera.
La entrega del premio al Restaurante “El Pellizco” no solo reconoció el esfuerzo de Raúl Sáez y su equipo, sino que también celebró el sabor y la tradición de los michirones, fortaleciendo el vínculo entre la gastronomía local y la identidad cultural de Cartagena. Este evento es un claro ejemplo de cómo la cocina regional puede actuar como un puente para el turismo y la cultura, y se espera que en las futuras ediciones el concurso siga creciendo y atrayendo a más participantes y visitantes.

